mayo 29, 2017

La lengua materna determina nuestra capacidad de predicción al leer

Una investigación del BCBL ha descubierto que los nativos vascoparlantes tienen más desarrollada la capacidad de anticipar las palabras que van a leer que los nativos castellanohablantes

Esto es consecuencia de las características del euskera, una lengua en la que se sitúa mucha información relevante al final de las frases y las palabras

La predicción lingüística es un mecanismo básico del cerebro que mejora nuestra capacidad de comprensión y nuestra rapidez a la hora de procesar el lenguaje

Cuando leemos, nuestro cerebro trata de prever constantemente cuáles serán las siguientes palabras que nos encontraremos, algo que agiliza nuestra capacidad de comprensión. Un estudio publicado recientemente por el Basque Centre on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha descubierto que esta habilidad varía en función de nuestra lengua materna. Su experimento ha demostrado que los nativos vascoparlantes tienen una mayor capacidad de predicción lingüística que los nativos castellanohablantes.

Los investigadores consideran que esto es consecuencia de las características del euskera, una lengua en la que se sitúa mucha información relevante al final de las frases y las palabras. Estas peculiaridades del idioma confieren a sus hablantes un mayor entrenamiento en dicha capacidad, algo que se manifiesta incluso cuando leen en su segundo idioma.

“Los euskaldunes disponen de mecanismos de predicción más desarrollados por las propiedades de su lengua nativa”

La predicción es un mecanismo básico del cerebro que nos ayuda a relacionarnos con el entorno. Para agilizar nuestros procesos comunicativos, ya sea en una conversación o mientras leemos, nuestro cerebro trata de anticipar qué va a escuchar o a leer. Se trata de una característica de procesamiento que nos permite ser más rápidos en la dinámica del lenguaje. En un diálogo, por ejemplo, no permanecemos pasivos, sino que somos capaces de estimar cuándo la otra persona va a terminar una frase o adelantar mentalmente qué es lo que vamos a contestar.

Esta es una capacidad ampliamente estudiada en el campo de la audición o de la visión en los que se apoyan el lenguaje leído y escuchado, respectivamente, pero apenas investigada en el ámbito del lenguaje escrito. De hecho, varios estudios anteriores concluían que no somos capaces de predecir en nuestro segundo idioma. Sin embargo, esta investigación confirma que la primera lengua que adquirimos modela nuestros mecanismos de predicción lingüística también en los idiomas que aprendemos más tarde.

Este estudio, liderado por el investigador del BCBL Nicola Molinaro, se ha publicado recientemente en la revista científica Cognition. Ha contado con la colaboración de Sendy Caffarra y Clara Martin, también investigadoras del centro vasco, además de Francesco Giannelli, de la Universidad de Barcelona.

El experimento

El experimento se realizó sobre una muestra de 48 personas, todas ellas bilingües competentes. La mitad eran castellanohablantes nativos y la otra mitad vascoparlantes nativos. Se evaluaron sus respuestas cerebrales mientras leían determinadas frases en castellano. Esas frases estaban construidas de tal manera que permitían prever con facilidad cuál era su final. Por ejemplo, en la frase “hoy ha hecho mucho viento y hemos ido a la playa a volar nuestra…” lo más previsible es que la palabra que falta sea “cometa”.

Esta es una capacidad que apenas se había investigado en el ámbito del lenguaje escrito

En la prueba, algunas de las frases que se les mostraban a los participantes terminaban con una palabra menos previsible teniendo en cuenta su contexto. Por ejemplo, “hoy ha hecho mucho viento y hemos ido a la playa a volar nuestro avión”. Lo que se medía era la velocidad de respuesta del cerebro en el momento de leer la palabra anterior a la que debían prever (“nuestra” o “nuestro”), justo cuando se debe prever cuál será la siguiente.

Esta medición se realizó a través de una serie de electrodos colocados en el cuero cabelludo de los participantes con los que se midió la actividad eléctrica producida por su cerebro durante la prueba.

Al contrario de lo previsto -que los nativos en castellano presentarían una mayor velocidad de respuesta-, el estudio concluyó que los vascoparlantes mostraban una respuesta cerebral más rápida.

Tal y como sostiene Nicola Molinaro, investigador del BCBL responsable del estudio, esto tiene una explicación: “los euskaldunes disponen de mecanismos de predicción más desarrollados por las propiedades de su lengua nativa: en euskera, la información relevante para estructurar una frase normalmente va al final, cosa que no pasa con el castellano”.

“Los vascoparlantes han aprendido a anticipar qué palabras van a llegar, porque lo necesitan para estructurar el material lingüístico que ya han escuchado o leído”, explica. “Así, han optimizado sus predicciones y se han acostumbrado a ponerlas en práctica de forma regular antes de los tres años, y este mecanismo se activa también cuando hablan o leen en otro idioma”.

Facilitar el aprendizaje de otros idiomas

La importancia de esta investigación radica en que esta tendencia más o menos predictiva dependiendo de las propiedades estructurales del idioma nativo se aplica también a los idiomas que se aprenden más tarde. “La predicción es muy importante a la hora de asimilar un nuevo idioma. Si es verdad que tu lengua nativa afecta el modo en que estimas las regularidades del nuevo idioma, se podrían aprovechar las similitudes entre ambos idiomas para facilitar su aprendizaje”, explica.

Ante la evidencia de que no se trata de un mecanismo aislado, el BCBL prevé ahora testear los resultados en hablantes de otros idiomas. Parece posible, por tanto, llegar a caracterizar con exactitud estos mecanismos de predicción que conectan unos idiomas con otros y favorecer así nuevos métodos de enseñanza.

Sobre el BCBL

El Basque Center on Cognition, Brain and Language es un centro internacional de investigación interdisciplinar con sede en San Sebastián para el estudio de la cognición, el cerebro y el lenguaje, impulsado por el Gobierno Vasco para fomentar la ciencia y la investigación en Euskadi. El centro, que se cuenta entre los BERC (Basque Excellence Research Center) y pertenece a la Red Vasca de Ciencia Tecnología e Innovacción (RVCTI) tiene entre sus socios a Ikerbasque, Innobasque, la Diputación de Gipuzkoa y la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU).