Iñaki Gorostidi

Iñaki Gorostidi

Me presento. Entendiendo que este mundo de Internet tiene una componente importante de ‘exhibicionismo público’ voy a romper una lanza en su favor, frente a los prejuicios endémicos e históricos de todo ‘buen vasco’ que siempre se ha escondido detrás de las cortinas evitando sacar demasiado la cabeza, no fuera que el vecino le diera un repaso.

Llegué al mundo de la comunicación de forma decidida y buscada al reconocer que el olor a taladrina y viruta de las plantas de producción mecánica, que el buzo azul grasiento y el bocadillo de las nueve, no eran lo mío. No en vano, acabé mis estudios de Técnico especialista en la Rama del Metal  tras cinco años en dos colegios de FP. Pero el periodismo me atraía desde que fui teniendo ciertas dosis de sentido común. Desconozco o no recuerdo cuáles fueron los referentes que me empujaron a ello. Hice mis primeros ‘pinitos’ en el periodismo mientras cursaba la carrera de Ciencias de la Información en la Universitat Autónoma de Barcelona (Bellaterra), colaborando para medios de comunicación de Euskadi, como corresponsal ‘free-lance’. Eran tiempos de ilusión y emoción. No tocaba pedir sino demostrar que uno podía ser válido en esas aguas.

Tras alrededor de 12 años de hacer periodismo ‘directo’ para y en diferentes medios en Barcelona, Madrid y Euskadi, y sin pretenderlo ni buscarlo, me subí a un nuevo barco desconociendo que aquello implicaba tomar un rumbo radicalmente diferente, si bien, seguía siendo un ‘afluente’ de la comunicación. Me embarqué en el Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno Vasco.  Era el año 2000. Durante tres años y medio trabajé como responsable de prensa. El día que cumplí 36 años me nombraron Director de Gabinete de dicho departamento. Duró un año y medio. Presumo de haber decidido por mi cuenta y riesgo poner fin a una etapa sin la cual no se puede ya entender mi vida. Huelga decir los porqués y adjuntar adjetivos para calificarlo.

En resumen, hay un antes y un después de aquella experiencia. Decepcionado absolutamente por el ejercicio de la profesión periodística en Euskadi, los 5 años de trabajo en el Gobierno me abrieron las miras y me descubrieron un mundo para mí desconocido que me daba pie a poder seguir el camino de la comunicación por una senda diferente. Digamos que me monto en otro barco. La operación era simple: “creo que conozco la dinámica y las rutinas de producción de los medios, no quiero volver a ellos, he descubierto cómo funcionan los hilos de los estamentos generadores de la información y la comunicación; por lo tanto, busco un hueco en medio, haciendo de puente entre unos y otros”. Y así empezó otra nueva etapa a finales de 2005. 3 años después llegaría GUK, un proyecto que aglutina toda la experiencia y todas las vivencias vividas desde que en 1988 decidiera ‘dar el salto’, abandonar mi pueblo, e irme a Barcelona.