
Más de uno nos habrá escuchado decir que en nuestra profesión se dan cita muchos momentos ingratos que son compensados gracias a algunos momentos gratos. La balanza en general se decanta hacia los primeros, sin ánimo de empezar ahora a lamentar la opción profesional que hemos hecho. Pero uno no puede olvidar reconocer que al fin y a la postre somos una empresa proveedora de servicios y amenudo suele ser difícil llegar a corresponder a los clientes ante las expectativas generadas.
Pero, afortunadamente, también hay momentos gratos, alegres. ¡Qué sería si no! Y este fin de semana, uno de nuestros clientes, el surfista Aritz Aranburu, nos ha dado una gran alegría, al alzarse con el triunfo en el Super Surf International de Rio de Janeiro, después de darnos otra gran alegría el fin de semana pasado con un segundo puesto muy trabajado. Y, como nos pasa en general, nos alegramos muchísimo cuando aquellos que confían en nosotros están de enhorabuena, cuando están felices, cuando han obtenido un éxito. Lo llegamos a hacer nuestro, sin por ello tratar de atribuirnos ningún mérito. Poco podemos hacer cuando Aritz está sobre la tabla o cuando las olas le dan la espalda. Pero digamos que sentimos como propias sus victorias al igual que trataremos de aportar nuestro granito de arena cuando la ola le falle.










