Komunikazio Aholkularitza | Estrategias de Comunicación

Junio 2010

Se cargan Global Talent

global talent 2

No hay presupuesto. Tiempos de crisis, tijeretazo por doquier. Tanto da si son proyectos emergentes, interesantes, innovadores, de esos que contribuyen supuestamente a posicionarte en un segmento elevado dentro de la sociedad del conocimiento, es decir, de esos que gustan presentar a los representantes político-institucionales. Hay otras prioridades, se cierra el grifo.  El último susto se lo han llevado los colegas de Global Talent, diario online de divulgación científica impulsado hace tan solo 9 meses por la Fundación Talència, dependiente de la Consellería d’Innovació, Universitats i Empresa de la Generalitat de Catalunya.  Lo curioso es que supuestamente esta iniciativa respondía a un mandato del Parlament de Catalunya en el marco del Pacte Nacional de la Recerca i la Innovació. Nos cuenta un colaborador de este diario online que han recortado drásticamente su presupuesto, lo que significa eso mismo que estamos pensando todos.

Copiamos a continuación la nota remitida por la Asamblea de Trabajadores de Global Talent, con quienes nos solidarizamos desde nuestro blog:

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El papel y la tinta se resisten

papelQue el futuro inmediato de la prensa escrita es la crónica de una muerte anunciada es una opinión que pocos osan refutar. La masiva fuga de lectores, que optan por la gratuidad de Internet para informarse, la drástica reducción de los ingresos publicitarios y una revolución tecnológica que ha dejado al papel desnortado son sólidos argumentos para defender la inminente muerte del papel.

Sin embargo, para sorpresa de muchos, hay hechos que van en la dirección contraria. Más bien parecen indicar que el papel y la tinta resisten estoicamente a la competencia digital. Claro, que la cosa no es generalizada y va por barrios. Pero ahí están Alemania, con cabeceras que rinden un beneficio del 27% anual, o Brasil, donde el número de lectores de periódicos ha aumentado en un millón en los últimos diez años.

¿Los motivos de estos movimientos a contracorriente? Algunos son puramente puntuales, como el aumento del precio del producto por parte de las empresas o la notable caída del precio del papel como materia prima, pero otros pueden obedecer a causas más estratégicas, como apunta The Economist en su reciente artículo The strange survival of ink: especializarse en nichos concretos, ofrecer más valor que la pura información, establer sinergias o adaptar su producto a los nuevos soportes.

A pesar de estas efectivas medidas, el reto sigue siendo difícil: convencer a las nuevas generaciones, acostumbradas ya al todo gratis en la red, de que merece la pena pagar por un producto premium; y a los anunciantes de que su soporte sigue siendo rentable. Lamentablemente, no parece que los periódicos de nuestro entorno cercano estén a la vanguardia de las decisiones audaces en el sector. Eso sí, el papel y la tinta no han dicho su última palabra. Y amenazan con dar mucha guerra todavía, aunque muchos les hayan enterrado en vida.

¡Es una emergencia! Rápido, un periodista

pilotoSí que tenía que estar descontrolado el mundo de la información en la Red para cuando hay quien decide volver a colocar al periodista al mando de la nave. Mashable informa hoy de que el gigante del software para Relaciones Públicas Vocus ha adquirido el servicio Help a Reporter Out (HARO) con el objetivo de “trasladar de nuevo al periodista el control del ciclo de Relaciones Públicas”.

Ahí es nada. Al periodista. Ese sujeto inútil y arcaico al que las nuevas tecnologías habían superado y habían asignado el papel de un troglodita en Manhattan. Resulta que, cuando se trata de generar contenido de calidad, volvemos a recurrir al viejo y trasnochado periodista. Quizá, después de todo, resulta que sus habilidades para ejercer de filtro, contrastar las fuentes y ofrecer información veraz son universales y pueden adaptarse a cualquier soporte, desde el rancio papel a las últimas aplicaciones del iPad.

Puede que estemos asistiendo al inicio del Consulado que cierre la etapa de la revolución del periodismo ciudadano. O al menos a esa concepción según la cual cualquiera puede ser periodista y ejercer el periodismo. Ya hemos comentado aquí alguna vez que eso de que cualquier persona pueda transmitir información y llegar al gran público de forma directa es una posibilidad fantástica y toda una revolución en la profesión. Eso sí, sin confundir internauta con periodista,  blog con medio de comunicación y chismorreo con noticia. Cuando se trata de que el barco llegue a buen puerto, hay que poner al periodista al timón.

“Bloguero: Ni soy periodista ni lo pretendo”

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Ni soy periodista ni pretendo hacer periodismo. Esto es un blog y el único criterio que sigo cuando escribo (supongo que el resto de redactores siguen el mismo) es el que en cada momento me da la gana…”. Esta réplica de Antonio del Moral, conocido bloguero a una persona asidua a su blog, sobre un tema que no viene a cuento, representa de forma gráfica la constatación práctica de un debate que nos preocupa desde hace un tiempo, en concreto desde que hemos aterrizado en el mundo blog y las redes sociales. Algo similar escuchamos recientemente a otro de los blogueros referentes a nivel nacional (microsiervos.com). Es decir, la ‘democratización’ y ‘socialización’ de la labor informadora nos ha llevado a que las nuevas herramientas de comunicación, generadoras de información y estados de opinión, están lideradas por personas que ni son periodistas, ni lo pretenden, e incluso desprecian esta profesión y, por lo tanto, desprecian los criterios principales sobre los que se fundamenta la profesión del informador. No sé si les suenan estos términos: ‘veracidad’,’ rigor’, ‘objetividad’, ‘credibilidad’… Nada de eso, ‘lo que me dé la gana’.

Algo mal habremos hecho los que nos consideramos profesionales de la labor de información, muy despistados hemos debido de estar estos últimos años para que irrumpan con fuerza nuevos adalides de la ‘información’ a los que no les importa demasiado sobre qué pilares se sustenta ésta. Y lo peor de todo, tienen mercado, tienen negocio, les leemos, les otorgamos autoridad. Algo hemos hecho mal.

Gracias, Sr. Jobs, no hace falta que nos salve

apple

Es lo malo que tiene estar en una situación desesperada. Que uno puede tener la tentación de agarrar el primer flotador que le lanzan con tal de salvarse. Aunque sea una rueda de molino con la que luego le obliguen a comulgar.

Sabedores de que los medios de comunicación viven las horas más bajas de su historia reciente, no faltan tiburones dispuestos a devorar la carroña en cuanto la víctima baje los brazos. Uno de ellos es Steve Jobs, flamante y mediático presidente de Apple, que ha pasado a la ofensiva con una atractiva y torticera propuesta. Dice el Sr. Jobs que está dispuesto nada menos que a “salvar el periodismo” ofreciendo sus relucientes soportes, como el iPhone o el nuevo iPad.

Eso sí, la ganga tiene también letra pequeña. A cambio, Apple pide “una agresiva política de precios y un mayor volumen de contenidos”.   Es decir, que los medios ofrezcan más por menos para que Apple pueda difundir a través de sus soportes contenidos de calidad a precio de saldo.

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