Uno de los retos a los que nos enfrentamos habitualmente los comunicadores es a ser capaces de explicar cuestiones altamente complejas de forma sencilla en un breve lapso de tiempo o en un minúsculo espacio. La falta de tiempo o espacio es precisamente una recurrente excusa que a veces oculta pereza mental para abordar temas que no por complejos dejan de ser muy interesantes para la audiencia.
Pero no sólo es posible concentrar la información, es imprescindible para lograr que el gran público tenga conocimiento de magníficas historias. Algunos científicos, como el profesor Félix M. Goñi, de la Fundación Biofísica Bizkaia, son capaces de condensar magistralmente tres años de investigación sobre el SIDA en un par de declaraciones ante las cámaras. Esto, unido a una breve locución de la periodista, conforma una pieza de apenas un minuto emitida recientemente en el telediario de TVE1.
La acción de comunicación, gestionada por GUK en colaboración con la UPV/EHU, ha tenido también eco en medios como La Vanguardia, El Mundo, El Correo, Diario de Navarra o las plataformas de información científica SINC y Cordis. Ciencia compleja explicada de forma sencilla para el gran público. Muchas veces, en comunicación, menos es más.

La revolución que han aportado las redes sociales al mundo de la comunicación también ha puesto patas arriba el orden establecido en el ámbito de las Relaciones Públicas. Los profesionales nos encontramos de la noche a la mañana con unas herramientas fantásticas, impensables hace pocos años, pero sentimos también la necesidad de ordenar el tráfico cuando han pasado tantas cosas en tan poco tiempo.
Que el futuro inmediato de la prensa escrita es la crónica de una muerte anunciada es una opinión que pocos osan refutar. La masiva fuga de lectores, que optan por la gratuidad de Internet para informarse, la drástica reducción de los ingresos publicitarios y una revolución tecnológica que ha dejado al papel desnortado son sólidos argumentos para defender la inminente muerte del papel.
Sí que tenía que estar descontrolado el mundo de la información en la Red para cuando hay quien decide volver a colocar al periodista al mando de la nave.


La investigación traslacional está de moda. Eso de que la investigación básica y su aplicación a la práctica clínica fueran cada una por su lado y a ritmos diferentes parece ser cosa del pasado. Toca ahora poner en marcha el denominado bench to bedside: acortar al máximo el tiempo entre el descubrimiento científico en el laboratorio y su aplicación a los pacientes. El fenómeno, uno de los conceptos de moda en el ámbito científico, es analizado a fondo en el próximo número de 
